La sociedad civil toma la palabra en Nairobi: su impacto en las negociaciones para la Convención Fiscal de la ONU

Luis Moreno*

Publicado aquí por Latindadd.

Una mirada a los avances de la tercera ronda de negociaciones de la Convención Marco sobre Cooperación Tributaria Internacional, impulsados por la presión y el trabajo de la sociedad civil.

Se ha concluido la Tercera Ronda del Comité Internacional de Negociaciones de la Convención Fiscal de Naciones Unidas en la ciudad de Nairobi. Esta sesión marcó el inicio de las verdaderas negociaciones para estructurar un sistema fiscal global más justo y equitativo que fortalezca la lucha contra la evasión y elusión por parte de grandes corporaciones y personas con altos patrimonios. El objetivo final es lograr una fuerte movilización de recursos domésticos necesarios para el financiamiento de políticas públicas, en el marco del cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y otros compromisos globales. 

Esta ronda de negociaciones se retomó la hoja de ruta establecida en los borradores iniciales para brindar contenido a la Convención Marco y al segundo protocolo relacionado con la prevención y resolución de disputas tributarias. Las discusiones sobre el tercer protocolo empezarán en febrero del próximo año. 

El debate evidenció las complejidades del proceso. Por un lado, algunos países del Norte Global defendieron el mantenimiento del statu quo y de las reglas actuales del sistema tributario internacional, incluso desconociendo definiciones y abordajes ya consolidados dentro del propio sistema de Naciones Unidas. Por otro lado, varios países del Sur Global, en particular los agrupados en el Grupo Africano, insistieron en la necesidad de cambios tangibles que garanticen una verdadera igualdad de condiciones.

La participación de un gran número de organizaciones de sociedad civil (OSC) marcó un hito en esta tercera ronda. Su presencia permitió alimentar el proceso, posicionar urgentes demandas y señalar que las normas vigentes no han logrado frenar la continua erosión de las bases imponibles, favorecida por la opacidad del sistema actual. Tal como señalaron los países africanos, “si este sistema funcionara, no estaríamos hoy aquí tratando de resolverlo”.

Las intervenciones críticas y propositivas de las OSC señalaron la falta de ambición inicial en el impulso de normas sobre temas clave como transparencia, cooperación en igualdad de condiciones y la necesidad de evitar una convención fragmentada. 

En esa línea, las organizaciones plantearon varias demandas centrales:

  • Vincular la Convención Marco con los compromisos de los ODS, así como con debates que se desarrollan en otros espacios de la ONU. En la reciente COP30 se enfatizó la urgencia de recuperar recursos para el financiamiento ambiental, un tema que parecía desconectado de lo discutido en Nairobi.
  • Impulsar medidas reales de transparencia y compromiso político para fortalecer la arquitectura fiscal internacional, incluyendo:

a) la transición hacia una tributación unitaria con una fórmula de distribución proporcional, en reemplazo del sistema de precios de transferencia;
b) la creación de un Registro Global de Activos que permita un intercambio automático, multilateral y efectivo de información;
c) la publicidad de los registros de beneficiarios finales y de los reportes país por país;
d) una distribución justa de los derechos tributarios que abarque tanto a corporaciones multinacionales como a grandes riquezas.

  • Garantizar la soberanía fiscal mediante una asignación equitativa de los derechos tributarios que rompa con el statu quo. En este marco, varios países africanos rechazaron el arbitraje como mecanismo para resolver disputas tributarias, debido al desequilibrio histórico que enfrenta a los países del Sur con recursos limitados frente a sistemas diseñados bajo estándares que favorecen a países del Norte y son laxos frente a la elusión fiscal. Pero, sobre todo, por el propio diseño de los estándares y tratados internacionales basados en el sistema de precios de transferencia, aún dominante en la arquitectura fiscal actual. 

La Convención Marco debe ofrecer herramientas sustantivas para eliminar la opacidad, cerrar guaridas fiscales, erradicar prácticas nocivas y evitar el traslado artificial de ganancias. Solo así será posible que las corporaciones multinacionales y las grandes fortunas paguen impuestos donde realmente generan sus beneficios. El momento para un cambio profundo hacia una gobernanza tributaria más justa, robusta y equitativa es ahora.

Estamos ahora en una etapa de las negociaciones en la que los Estados Miembros de la ONU y otros actores pueden presentar propuestas para enriquecer y alimentar la convención hasta el 5 de diciembre y esperamos que los gobiernos incrementen su ambición para lograr recomponer este sistema fiscal que se encuentra roto.

(*) Luis Moreno es director de Fiscalidad Internacional de Latindadd y miembro de la Red de Justicia Fiscal de América Latina y el Caribe.

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