Hacia un sistema fiscal feminista: las negociaciones para una Convención Fiscal de las Naciones Unidas

Reflexiones sobre la oportunidad histórica de reformar las normas fiscales mundiales al cierre de la 10ª edición de los Días Globales de Acción por la Justicia Fiscal para los Derechos de las Mujeres. 

A la clausura de la décima edición de los Días Globales de Acción por la Justicia Fiscal para los Derechos de las Mujeres, feministas, sindicalistas y defensores de la justicia fiscal se reunieron para debatir cómo lograr un sistema fiscal feminista. Los ponentes debatieron la reivindicación de la campaña “Justicia fiscal para el derecho a los cuidados” y analizaron las negociaciones en curso para una Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cooperación Fiscal Internacional (Convención Fiscal de las Naciones Unidas). 

El impacto del deficiente sistema tributario internacional en la asistencia sanitaria 

Las mujeres alrededor del mundo realizan la gran mayoría del trabajo de cuidados no remunerado y mal remunerado. Según Grace Namugambe (Femnet), “cuando los servicios públicos esenciales, como la atención sanitaria, el cuidado de los niños, el agua, la educación y la protección social, no cuentan con la financiación suficiente, la responsabilidad recae en los hogares. Y cuando recae en los hogares, son principalmente las mujeres las que asuman la mayor parte de la carga”. 

Los sistemas fiscales que no toman en cuenta el género no consideran el impacto que los impuestos regresivos y las medidas de austeridad, incluida la reducción de los servicios públicos, tienen en empeorar las desigualdades y las cargas no remuneradas que recaen sobre las mujeres y las personas de género diverso. La inversión en sistemas de cuidados debe ser un elemento central de la política fiscal, como manifestó en la última publicación de Enmarcando la tributación feminista, Justicia Fiscal Feminista para el Financiamiento De Los Cuidados, Volumen III. Como dejó claro Klelia Guerrero García (Latindadd), “las economías funcionan porque existe un enorme cantidad de trabajo de cuidados que sostiene la reproducción de la vida y que tambien sostiene la fuerza del trabajo tradicional. Sin embargo cuando los estados no cuentan con recursos suficientes para financiar los servicios públicos básicos, este trabajo no desaparece, sino se traslada a los hogares y principalmente en las mujeres”. 

El actual sistema fiscal internacional se caracteriza por la proliferación del traslado de beneficios, la evasión fiscal, el abuso fiscal y el secretismo. Este sistema defectuoso resulta en una pérdida de más de 1000 millones de dólares estadounidenses cada día, lo que limita la capacidad de los Estados para recaudar ingresos suficientes. Esto tiene enormes efectos negativos sobre la igualdad de género.

“Los costos sociales y económicos del profundamente defectuoso sistema fiscal internacional recaen sobre las mujeres, especialmente las del Sur Global, quienes soportan de manera desproporcionada la carga de los impuestos al consumo regresivos y contribuyen a la economía mediante su trabajo de cuidados no remunerado”, explicó Jeannie Manipon (Tax and Fiscal Justice Asia). Para lograr el desarrollo y combatir las desigualdades es necesaria una reestructuración fundamental del sistema fiscal internacional. 

Hacia una Convención Fiscal de la ONU feminista

Desde ahora hasta mediados de 2027, se seguirán las negociaciones para la Convención Fiscal de la ONU que tiene por objeto establecer “un sistema fiscal internacional para el desarrollo sostenible”. Estas negociaciones brindan la oportunidad de crear normas fiscales mundiales legalmente vinculantes que amplíen el espacio fiscal y ayuden a los gobiernos a cumplir sus compromisos sobre la igualdad de género que figuran en la CEDAW, la Plataforma de Acción de Beijing y los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Según Tove Maria Ryding (Eurodad), la Convención Fiscal de la ONU ofrece la oportunidad de contar con “sistemas fiscales que apoyen la igualdad de género y pongan fin a los sistemas fiscales que perjudican a la igualdad de género”. 

Las negociaciones de la Convención Fiscal de la ONU tienen un mandato crucial que incluye: abordar la tributación de las personas con alto patrimonio, asignar de manera justa los derechos fiscales, gravar de manera equitativa a las empresas multinacionales, combatir los flujos financieros ilícitos y contribuir al logro del desarrollo sostenible.

Everlyn Muendo (Tax Justice Africa) explicó cómo la creación de normas fiscales internacionales que sean justas y eficaces promovería la igualdad de género: “Garantizar una asignación justa de los derechos fiscales es justicia fiscal, lo que también es justicia de género”. La actual arquitectura financiera internacional se desarrolló hace un siglo, en una época en que la mayoría de las naciones africanas aún no tenían independencia política. Estas normas fiscales son profundamente defectuosas y favorecen a un grupo muy reducido de países del Norte Global. El resultado es que los gobiernos, especialmente los del Sur Global, son incapaces de gravar adecuadamente a las empresas multinacionales. Esto a menudo significa recurrir a impuestos que son fáciles de administrar, como los impuestos al consumo, pero que tienen un efecto profundamente regresivo. Estos impuestos regresivos agravan las desigualdades, especialmente la desigualdad de género. Everlyn explicó que debemos “reclamar un sistema fiscal internacional en el que los países de origen, que son principalmente países del Sur Global, tengan realmente derechos fiscales para que podamos ejercer nuestra propia soberanía fiscal, nuestro propio desarrollo y compartir la carga fiscal de manera más justa”.

Una oportunidad histórica para conseguir un sistema fiscal feminista

Como feministas, activistas sindicalistas y defensores de la justicia fiscal, es imperativo que aprovechemos la oportunidad histórica que nos brinda la Convención Fiscal de la ONU para exigir una fiscalidad justa y progresiva que permita a los Estados recaudar los ingresos suficientes para financiar servicios públicos de calidad y cumplir con el derecho a los cuidados, y a su vez permitir que las mujeres alrededor del mundo alcancen su máximo potencial. De cara a la próxima sesión de negociaciones de la Convención Fiscal de la ONU en agosto, debemos presionar a nuestros gobiernos y a nuestros ministerios de Relaciones Exteriores para que elaboren una Convención Fiscal de la ONU sólido y ambicioso. 

Es hora de hacer realidad la justicia fiscal para el derecho a los cuidados.

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