Como parte de la Gira Multisectorial 2026 de la Red de Justicia Fiscal de América Latina y el Caribe (RJFALC) y Latindadd en la República Dominicana, el economista local Roque Féliz del Centro Montalvo y el coordinador de campañas globales de la Alianza Global para la Justicia Fiscal (GATJ, por sus en inglés), Tomás Lukin, concedieron una entrevista televisiva sobre justicia fiscal, cuyos puntos más destacados se presentan a continuación:
¿Qué es la justicia fiscal?
Roque Féliz: El concepto de justicia fiscal está referido a la idea de que los sistemas tributarios tienen que tener progresividad para que los que más pueden aportar al financiamiento del Estado por los servicios públicos y el desarrollo de un país contribuyan de manera más sustantiva. La justicia fiscal toca a ingresos fiscales, a gastos públicos, y a financiamientos. Cuando hablamos de justicia fiscal, hablamos también sobre los derechos humanos. Es justicia porque permiten que haya mayor oportunidades de desarrollo humano para la población. La ausencia de privilegios fiscales, porque muchos incentivos fiscales en la práctica terminan siendo privilegios irritantes a favor de los que acumulan fortunas. Entonces la justicia fiscal es todo ese esfuerzo.
Tomas Lukin: Hoy lo que pasa es que la política fiscal beneficia a los que más tienen. Todo eso es una decisión política. Quien aporta y cuánto aporta es solamente eso: es como se redistribuyen la torta. El poder configura nuestros sistemas tributarios. Desde la Alianza Global por la Justicia Fiscal, trabajamos en redes regionales para intentar unir fuerzas desde la sociedad civil, desde los movimientos de mujeres, desde la academia para que desde los sistemas se avance para garantizar derechos en nuestros países. Hace la fuerza, para garantizar que la carga tributaria no recaiga sobre los trabajadores, sobre las mujeres que cuidan, y que los sectores que más tienen contribuyen de acuerdo de sus posibilidades.
¿Cuáles son los grandes desafíos?
Roque Féliz: Nosotros paguemos a través del consumo, a través de mecanismos que ocultan la inequidad en la tributación. Indiferentemente todos pagamos una tasa de tributación a los impuestos a los combustibles y no nos damos cuenta o el PIB, el consumo básico. Justamente, lo que nosotros hacemos, al mismo tiempo reivindican que existan paraísos fiscales, defienden que existan las bancas offshore que utilizan mecanismos de ocultamiento, defienden que la tributación no vaya directamente ni identifique a empresas fantasma o a testaferros que ocultan el atesoramiento de algunos grupos económicos. Todo eso representa los grandes desafíos del quehacer de este movimiento por la justicia fiscal. A nivel regional y en las Naciones Unidas impulsamos opciones que promueven políticas fiscales que pueden producir mejor justicia fiscal.
Tomas Lukin: Hoy América Latina pierde de la evasión según la CEPAL el 6,4 de su PBI todos los años, una cifra brutal y es solamente una estimación porque calcular la evasión, dada la opacidad, es siempre un acercamiento al monto real de eso. Puede uno abordarlo localmente con mejoras de fiscalización, mejoras de las administraciones tributarias, de herramientas para controlar más y mejor. Pero nadie se salva solo: existe una dimensión regional e internacional. Incluso si uno tiene eso garantizado va a haber una dimensión internacional que no está garantizada porque las grandes empresas de nuestros países y los ricos de nuestros países, los grandes patrimonios de nuestros países utilizan la plataforma internacional para evadir y eludir. Eso afecta el financiamiento de la seguridad social y obliga a que la respuesta sea la privatización del sistema de la seguridad social. Entonces la única solución es una solución internacional.
¿Que pasa a nivel regional e internacional para solucionar eso?
Tomas Lukin: Hace casi 20 años, el G20 dijo que hay un problema tributario internacional, hay que resolverlo y le dio a una organización que se llama la OCDE, el club de los países ricos, la potestad para diseñar las reglas tributarias globales que iban a resolver este problema. La OCDE no logró encontrar una solución global para estos problemas, no solamente no se pusieron de acuerdo sino que impusieron sobre nuestros países porque nosotros no participamos. Hace tres años la ONU decidió hacerse cargo e ir hacia adelante en lo que se llama una convención marco de Naciones Unidas sobre cooperación tributaria internacional. Es un título grandilocuente pero es algo parecido a lo que pasa con cambio climático, es un escenario internacional, un acuerdo global que tiene que ser ratificado por todos los países que está siendo negociado ahora, que los países del sur global, los africanos pero también los latinoamericanos, son quienes impulsan con sus demandas, con la reparación de estos errores estructurales que tienen nuestros países. Entonces necesitamos una solución internacional y necesitamos no ser parte del menú sino ser parte de las reglas de juego, de los que diseñan esas reglas de juego y eso es lo que está sucediendo ahora en Naciones Unidas y desde la Alianza Global para la Justicia Fiscal junto con nuestros aliados en América Latina pero en todo el mundo, estamos ahí sentados en la mesa discutiendo y haciendo aportes fundamentales para avanzar en ese proceso.
¿Qué trabajo se está realizando para avanzar?
Roque Feliz: Ya justamente lo que está ocurriendo en este momento es un esfuerzo de un grupo de organizaciones de la sociedad civil, de sindicatos, de grupos de diferentes naturaleza, reconociendo que tenemos que poner sobre la mesa la importancia de este tema de la justicia fiscal y por eso hemos invitado a estos colegas de la Red Latinoamericana de Justicia Fiscal y de la Alianza Global de Justicia Fiscal para que juntos reflexionemos los desafíos que tenemos como país y que tenemos como región y como parte de la globalidad para activar las fuerzas, las energías, los espíritus que nos permitan impulsar el horizonte de unas sociedades con mayor justicia social y justicia fiscal.
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